jueves, 19 de febrero de 2015

     ESPERANDO...



     A veces me da la sensación de que nos pasamos la vida esperando, esperando que pase el invierno, esperando que las cosas se arreglen, esperando que el negocio vaya mejor, esperando que llegue el fin de semana, esperando que pase esta gripe, esperando que llegue el amor verdadero, esperando que la vida nos sonría de una puñetera vez, esperando que el minutero del reloj avance, esperando...

     Me viene a la cabeza esa frase tan manida y tan cierta "el que espera desespera" , pero se desespera el que ve todo negro y no sabe poner luz en el futuro, si cuando esperas te convences de que lo mejor está por venir, la espera se vuelve menos tediosa y agobiante, es cuando la espera se convierte en esperanza y es cuando ves una luz chiquitita al final y luchas porque se haga grande y te ilumine.
     
     Creo que es la diferencia entre ser positivo y negativo y cada día estoy más convencida que lo que me dijo hace tiempo alguien a quien adoro es verdad, que la positividad atrae lo bueno, que hay que ayudar con la esperanza a que vengan las cosas buenas y que la felicidad no viene a tu encuentro, que hay que ayudarla a venir y que hay que aferrarse a ella, es como un globo de helio, si no la agarras fuerte se escapa  y  esa fuerza es la esperanza.

lunes, 16 de febrero de 2015

CONFIANZA CIEGA


     Supongamos que alguien en quién confías ciegamente te dice que otra persona, en la que también confías ciegamente, te ha engañado...
     Supongamos que no tienes opción de comprobar el engaño, es una situación tremendamente difícil...
     Ante esta situación, pocas opciones te quedan, empiezas a perder la confianza en tí mismo (si la tienes) y lo peor es perder la confianza en los demás.
     Tienes que aprender a desaprender lo que siempre has creído fundamental en tu vida, tener alguien en quién apoyarte y en quién confiar, empieza a abrirse un agujero a tus pies que creías cerrado desde hacía muchísimo tiempo, en algunos casos desde la más tierna infancia cuando aprendimos a confiar , en la mayoría de los casos, ciegamente en nuestros padres, tienes que empezar a recuperar ese "sexto sentido" que has perdido, ese olfato para descubrir a los que van con terceras intenciones, complicado.
     Pero ...¿y si aprendemos a confiar en nosotros?¿Y si aprendemos a no depender de las personas que nos rodean ?
      Es triste no confiar en los demás, pero más triste aún es no tener autoconfianza y que la veamos constantemente socavada y no sepamos tapar los agujeros para resistir en el mundo, un mundo difícil....